Manual Merck para el Hogar
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Cálculos en las vías urinarias

Cálculos en las vías urinarias

Los cálculos en las vías urinarias (cálculos urinarios) son masas duras como la piedra, que se forman en cualquier parte de las vías urinarias y pueden causar dolor, hemorragia, obstrucción del flujo de la orina o una infección.

Cálculo del uréter
(A) Se indica la irradiación habitual del dolor.
(B) Cálculo descendiendo a lo largo del uréter.
Cálculo del uréter

Según el lugar donde se forma un cálculo, se puede denominar cálculo renal o cálculo vesical. El proceso de la formación del cálculo se denomina urolitiasis (litiasis renal, nefrolitiasis).

Como ejemplo de la incidencia de este trastorno, es interesante saber que, en los Estados Unidos, cada año, aproximadamente uno de cada 1000 adultos es internado en el hospital a causa de los cálculos en las vías urinarias. Se pueden formar cálculos porque la orina está saturada de sales que pueden producirlos, o porque la orina carece de los inhibidores naturales de este proceso. Aproximadamente el 80 por ciento de los cálculos está compuesto de calcio; el resto se compone de varias sustancias, como ácido úrico, cistina y estruvita. Los cálculos de estruvita, una mezcla de magnesio, amoníaco y fosfato, también se denominan cálculos por infección, porque se forman sólo cuando la orina está infectada.

El tamaño de los cálculos puede variar desde muy pequeños (no pueden detectarse a simple vista), hasta otros de 2,5 cm de diámetro o más. Así existe el llamado cálculo coraliforme, que puede adoptar la forma de la pelvis renal y sus cálices (los tubos que drenan en su interior) ocupando por completo estas estructuras.

Síntomas

Los cálculos, especialmente los minúsculos, pueden no causar ninguna sintomatología. Los cálculos en la vejiga urinaria pueden causar dolor en la parte inferior del abdomen. Los cálculos que obstruyen el uréter o la pelvis renal o cualquiera de sus tubos de drenaje, pueden ocasionar dolor de espalda (lumbar) o un cólico muy doloroso (cólico renal). El cólico renal se caracteriza por un dolor atroz e intermitente, por lo general en el costado, que corre a través del abdomen, con frecuencia hasta la zona de los genitales y la parte interna del muslo. Otros síntomas incluyen náuseas y vómito, distensión abdominal, escalofríos, fiebre y sangre en la orina. La persona puede sentir la necesidad de orinar con frecuencia, especialmente cuando el cálculo va descendiendo por el uréter.

Los cálculos pueden provocar una infección de las vías urinarias. Cuando obstruyen el flujo de la orina, las bacterias quedan atrapadas en la orina que queda estancada por encima de la obstrucción, provocando finalmente una infección. Cuando los cálculos bloquean las vías urinarias durante un largo período, la orina refluye hacia los tubos del interior del riñón, produciendo una presión que puede dilatar el mismo (hidronefrosis), y finalmente lesionarlo.

Diagnóstico

Los cálculos que no causan síntomas se pueden descubrir por casualidad durante un análisis microscópico rutinario de orina. Los cálculos que producen dolor, en general se diagnostican por los síntomas del cólico renal, junto con dolor de la zona lumbar e ingle o dolor en la zona de los genitales, sin una razón aparente. Los análisis microscópicos de la orina pueden revelar la presencia de sangre o pus así como también pequeños cristales que forman el cálculo. Generalmente, no se necesitan pruebas adicionales, a menos que el dolor persista durante más de unas pocas horas o el diagnóstico no sea claro.

Las pruebas adicionales que ayudan a definir el diagnóstico implican la recolección de muestras de orina durante 24 horas y muestras de sangre; éstas son analizadas para determinar las concentraciones de calcio, cistina, ácido úrico y otras sustancias que se sabe favorecen la producción de cálculos.

 

 

Eliminación de un cálculo con ondas sonoras


En algunas ocasiones, los cálculos pueden eliminarse con ayuda de ondas sonoras producidas por un litotritor, en un proceso conocido con el nombre litotripsia extracorporal por ondas de choque. Después de que se utilice una descarga de ultrasonidos o fluoroscopia para localizar el cálculo, el litotritor se coloca contra la espalda y las ondas sonoras se orientan hacia el cálculo, pulverizándolo. Entonces el paciente ingiere algún fluido para ayudar a expulsar del riñón los fragmentos del cálculo y a eliminarlos así en la orina. A veces, aparece sangre en la orina o el abdomen presenta hematomas superficiales después de dicha operación, pero los problemas serios son raros.

Eliminación de un cálculo con ondas sonoras

Las radiografías de abdomen pueden mostrar los cálculos cuando son de calcio y de estruvita. Si es necesario, se pueden efectuar otros procedimientos. Así, en la urografía endovenosa, se inyecta una sustancia radiopaca, en el interior de una vena; esta sustancia llega a los riñones y dibuja el contorno de los cálculos de ácido úrico, lo cual puede observarse en la radiografía. En la urografía retrógrada, la sustancia radiopaca se introduce en las vías urinarias a través de la uretra.

Tratamiento

Los cálculos pequeños que no causan síntomas, ni obstrucción o infección, por lo general no necesitan tratamiento. Beber una gran cantidad de líquidos incrementa la producción de orina y ayuda a hacer pasar con la misma algunos cálculos; una vez que un cálculo ha pasado con la orina, no se necesita ningún otro tratamiento posterior. Se puede aliviar el dolor del cólico renal con analgésicos narcóticos.

Con frecuencia, los cálculos de menos de un centímetro situados en la pelvis renal o en la parte más alta del uréter se pueden romper con ondas de ultrasonido (litotripsia extracorpórea por ondas de choque). Los fragmentos del cálculo se eliminan luego por la orina. A veces, tras el tratamiento con ultrasonidos, el cálculo debe extraerse a través de una pequeña incisión en la piel (nefrolitotomía percutánea). Los cálculos pequeños en la parte inferior del uréter se pueden eliminar mediante un endoscopio (un pequeño tubo flexible), introducido por la uretra y a través de la vejiga.

A veces los cálculos de ácido úrico se disuelven gradualmente haciendo que la orina sea más alcalina (por ejemplo, con citrato de potasio), pero los otros tipos de cálculos no se pueden eliminar con este método. En circunstancias especiales, los cálculos más grandes que causan una obstrucción pueden obligar a realizar una intervención quirúrgica para poder ser eliminados.

Prevención

Las medidas necesarias para prevenir la formación de nuevos cálculos varían de acuerdo a la composición de los ya existentes. Éstos deben ser analizados y se deben medir las concentraciones en la orina de las sustancias que pueden favorecer su formación.

Las personas con cálculos de calcio, por lo general, tienen una afección denominada hipercalciuria, en la cual se excreta una gran cantidad de calcio por la orina. Los diuréticos tiazídicos como la triclorometiazida reducen la nueva formación de cálculos en dichos pacientes. Se recomienda el consumo de grandes cantidades de líquidos (de 8 a 10 vasos al día). Puede ser de ayuda seguir una dieta con bajo contenido de calcio y tomar fosfato sódico de celulosa, una resina, pero dichas medidas pueden hacer que las concentraciones de calcio disminuyan demasiado. Se puede suministrar citrato de potasio para incrementar la concentración de citrato en la orina, una sustancia que inhibe la formación de cálculos de calcio. Un valor elevado de oxalato en la orina, que contribuye a la formación de cálculos de calcio, puede ser el resultado del consumo excesivo de alimentos ricos en dicha sustancia, como el ruibarbo, las espinacas, el cacao, las nueces, la pimienta y el té, o de la existencia de ciertos trastornos intestinales. Puede ser de ayuda un cambio en la dieta y el tratamiento del trastorno subyacente.

Muy raramente, los cálculos de calcio pueden deberse a la presencia de otro trastorno, como el hiperparatiroidismo, la sarcoidosis, intoxicación por vitamina D, la acidosis tubular renal o el cáncer. En estos casos se debe tratar el trastorno subyacente.

Para los cálculos que contienen ácido úrico, se recomienda una dieta pobre en carnes, pescado y aves, porque estos alimentos incrementan la concentración de ácido úrico en la orina. Se puede dar alopurinol para reducir la producción de ácido úrico. Se puede administrar citrato de potasio para que la orina se alcalinice, porque cuando aumenta la acidez de la orina, se forman cálculos de ácido úrico. También puede ayudar el beber grandes cantidades de líquidos. Para los cálculos de estruvita, que indican una infección de las vías urinarias, se administran antibióticos.

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